“Mari la doncella”

Mari_Princesa

“Mari la doncella”

Mari gitanilla guapa trigueña.
La que pesa como brisa,
Corriendo liviana por la acera,
Dejando antes la casa parecida a la patena,
La que puede con carros y carretas,
Sin perder el control ante su vida paupérrima.
A sus espaldas lleva cargas de muchas penas,
Con alegría se despierta en las mañanas,
Buscando alguien que la quiera contratar,
En algún trabajo de doméstica,
Al mirar la gente su cara van y cierran la puerta.
Saben tanto sus manos delgadas,
De cargar tantos paquetes que pesan,
Que hasta se rompen las bolsas,
Y lo tiene que cargar a cuestas.
Mari cuida a su familia de canículas,
Los arropa de la frialdad con lanas tiesas,
Canta alegrías distrayendo su necesidad.
Y marcha con ganas al desperezar la vida,
Peleando con escobas yendo a las tiendas,
Presta y sin tregua con su melena en coleta,
Sabe que su etnia lleva mala fama social,
Devuelve los cambios de las compras a lupa,
No se crea alguien que vive para estafar,
Todo cuadra sin restar ninguna décima.
No fue a la escuela porque nació para trabajar,
Pero admira a cualquiera cuando empieza hablar,
Ella argumenta que lo suyo es natural,
Y te relata su vida tan dura,
Que tiene una que volver la cara,
Para que no seamos dos en llorar,
Yo se que no es mentira lo que cuenta,
Es mi vecina la que habla su historia sin deformar,
Me cuenta alguna cosa íntima que no saben las demás,
Cuando las puertas cerradas las dejan ocultas,
Son cosas peores que las demás,
Y la mantiene la esperanza y la cubre su religiosidad,
Es así de admirable así de poderosa su defensa,
Frágil de apariencia fuerte de conciencia,
La señora siente vergüenza que oiga su historia,
Y comprenda que sus lamentadas penas,
Para ella serían como alcanzar la gloria.
Sin rencor ni envidia cierra la puerta “hasta mañana”.
Sale a la acera después de haber sentido comodidad,
Una familia numerosa espera frente a la carretera,
Quizás hoy los platos vacíos estén sobre la mesa,
Y en la madrugada cogen la misma mesa destartalada,
Van a vender ropas y acaso vuelvan con todas ellas,
Porque ni el tiempo se apiada arreciándoles tormentas.
Cuanta injusticia y mala fama,
Llevan algunos gitanos honrados a cuestas.
Mariluz
Dedicado a Mari

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