Poesía “Saber morir de amor” tragicomedia.

Saber morir de amor2

“Saber morir de amor”
Tragicomedia

Muerto de amor un tiempo estuve,
En el limbo de las convicciones,
Del que no ve ni oye ni bebe y poco come,
Viendo a su amante respira simplemente,
Dejándose querer le sobra lo importante,
Amé mucho quizás me amaron sin enterarme,
Pero allá en el mundo sin interrogaciones,
El amante es el último en enterarse.
Meses enteros pasé adorándote,
Mujer fría de escaparate que no siente,
Los besos múltiples calientes sin despegarme,
De tus labios a los míos deslizados a cualquier parte,
En vez de excitarte caían como cae nieve,
Pero como el muerto de amor no siente,
Si le aman o se burlan si le traicionan o mienten,
Seguí poniendo rosas fragantes entre tus manos frágiles,
Colgantes de oro pendientes de azabache,
Vendí hasta mis propiedades por que nada te faltase,
Y por las noches solo tocaba una estatua sonriente,
Siempre decías tengo calor sepárate o vete.
Y en la cama parecía que la tenía en la acera de enfrente,
Solo olía el perfume de su piel entre las sedas de satén,
Que te traía expresamente de oriente a costa de mi parné,
Y las cuentas languidecían apresuradamente,
Así que un buen día me coloqué hasta cansarme,
Medio desmayado entré al palacio de mi amante,
Encontrándome Dios mío que encontré, a otro amante,
Abrigado inocente ponía el corazón latiendo sobre su piel,
Rozaban sus labios donde no puede nombrarse,
Miren ustedes como ya estaba difunto este cadáver,
Cogí un retrato de la infiel le hice al cristal mil partes,
Al verme la sangre en ese instante resucité,
Me vino la vida y con ella la perdida sensatez,
Sin ella no viviría así que un cristal me clavé,
Me dolió mucho más el beso de la intrigante,
Largo caliente en los labios del amante,
El beso que a mi no me quiso nunca poner,
En los míos ardientes enloquecidos y suplicantes,
Para guardarlos en mi corazón y llevarlos a todas partes,
Yo era el hombre de honor convertido en pelele,
Pero aquel amante al volverse a mirarme,
Fue la puntilla del loco descalabrado romance,
Mi hermano santiguándose fue arrodillándose,
Me llevé su perdón quién sabe a que parte,
Más de ella no me nombren ni siquiera sus virtudes,
Cuando vayan a enterrarme donde yo por fin descanse,
Que el amor de esa gata es solo por diamantes,
Bueno ya descanso no quiero incordiarles,
Que la historia ya conocen tengan el ojo al corriente,
De las cuitas que pasan una vez te fascinen,
Con buenos traseros, pestañeos o hinchados balones,
Entiéndaseme bien señores me he explicado gráficamente,
Piensen bien si te quieren por lo que tienes,
O por lo mucho que tú vales y ofreces.
Que vivan los amantes que de repente se presenten,
Por saber in situ que es lo que se cuece.
Es la forma inteligente de no ser un inocente.

Mariluz

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