Tuve esperanzas

Tuve esperazas puestas,
En alcanzar tu alma
Cubriéndola de caricias,
De entrar y tocarla sin dañarla,
Dejando al lado tuyo el alma mía.
Tuve deseos de brisas,
Que a todas partes te acompañarían,
De fundirnos en estrellas,
Bailando con la luna,
Mecida en derroches de alegrías.
Al paso implacable de la vida,
Ser compañera besando tus fatigas,
Soñé con esperanzas variopintas,
Quedándome una noche dormida,
Vi nuestro amor caminar por veredas,
Llenas de rosas sin espinas,
Porque no te hicieran daño yo me las clavé un día,
Apartaba todo lo que pudiera hacerte heridas.
Tuve esperanzas infinitas,
De no ser en tu cariño rechazada,
Siendo por siempre de ti amada,
Pero mi esperanza fue mí agonía,
Mojando las sábanas mudas,
Que no me abrazaban de frío que sentían,
Parecían gemelas de mi alma,
Que enjuagaban con su aroma,
Las noches de mi amargura,
Por tanta soledad de ti sentida,
Y el ansia mía por compartir nuestras cosas,
Pero no me dejabas entrar en tu vida,
Cuando al alba llegabas con excusas,
Tan extrañas pero yo te las creía,
Para ti mostraba la mejor sonrisa,
Puse tanto empeño en cantar,
Cosas bellas que da la vida,
Sin imaginar tu amor por otra,
Y una noche desperté sola,
Bien sabía que otros labios te besarían,
Y al clarear el día cuando regresabas,
En tu cara reflejabas la dicha,
De venir a saludarme con una rosa,
Que se clavaba en mi agonía,
Tuve esperanzas siempre baldías,
Y a pesar de todo yo te quería,
Fui arrancando las esperanzas,
Pero jamás mi amor por ti se perdía,
Eran espinas tan clavadas,
Que no había forma de arrancarlas,
Si no era a costa de mi propia vida,
Seguí a tu lado con una sola esperanza,
De que algún día a mi amor volverías,
No faltaron mis manos dándote caricias,
Jamás callé la palabra que te daba fuerza,
Aunque a mi me faltasen cada hora,
Que ni respirar podía,
Y aún no sé porque te amaba,
Ni porqué cuanta falta me hacías,
Si con solo ver tú estampa,
Podía seguir en la lucha,
De que te dieras cuenta que existía,
Porque nunca me abandonó la esperanza,
Al final de la senda ya cansada,
Trillada por piedras gruesas sentidas,
Tu corazón y tus besos me hicieron reina,
¡! Reina única de tu vida ¡!.
Y fui amada y fui querida,
Valorada y respetada,
Bailando en las noches de luna,
Meciéndonos en la cama,
Con el calor de tus caricias,
Mis lágrimas si llegaron a brotar,
Fue por los que aún de amor sufrían,
Porque volví a tener esperanzas,
Aunque ya era corta la vida,
Esperanzas que amordazaron mis penas,
Para poderte un día recuperar,
Y retomar la felicidad en la vida,
Esperanza de perdonar y olvidar,
Volviendo amar con inmensa locura,
A quién yo tanto quería.
Y en el último adiós tuve tu mano en la mía,
Me fui feliz con esperanzas,
De encontrarnos en cualquier lugar,
Y seguir vereda eterna sin piedras ni espinas,
Con tu mano apretada en la mía.
Así marché en paz y vi la esperanza con sonrisa.

Mariluz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: