Archive for 18 octubre 2011

Me marcho


Ahora me marcho,
Amor secreto mío,
Clavel de suplicio,
Apenas te he amado
Y ya estoy arrepentido,
Nada te he hecho,
Apenas hice contigo,
Todo mera ilusión,
Es lo que he vivido.
Perdona las molestias,
Y aquí me despido.
Recuerdo buenos momentos,
En que amor hube sentido,
Cuando esperanza en mano,
Te hube pretendido,
Buscando lo imposible,
Que fuera contigo,
Más esperanza baldía,
Cruel enemigo,
Nada de lo que quise,
Hube conseguido.
Perdona las molestias,
Compañero mío,
Disculpa la pasión,
Que hayas recibido,
Adiós pues te digo,
Clavel de suplicio.

Mariluz

Anuncios

De la nada


Del vacío de tus ojos,
He sentido contemplación,
El silencio en tu expresión,
No pudo ocultar tu pasión,
Del desamor más profundo,
Ha nacido nuestra unión,
Lo que no tocaron mis manos,
De tu piano hice canción.
De esas horas de abatimiento,
Que en alegría se tornó.
He sentido en mí el brillo,
Por ese sueño que llegó,
Cuando tu nombre repito,
Con entera satisfacción,
Porque empapas mi corazón,
Cómo lluvia fina insistiendo,
Alimenta los campos de verdor,
Mi mayor sustento es tu amor,
Tu cariño es mi refrigerio,
A cualquier hora me como tus besos,
En el sopor silencioso oscuro del lecho,
Metida en el bullicio en el agobio,
Sin compañía te presiento,
Entonces me invade el sosiego,
De ese vapor no quiero regreso.

Mariluz

Sin caídas


Como rodaba por acantilados
Mi corazón entristecido,
Como me salvaban tus manos,
Viriles de marinero Santanderino,
Que lleva el velero a puerto,
Siempre con la mirada al infinito,
Con la esperanza en el cielo,
De hallar en la tierra mí cariño.
Refugiabas mi cuerpo con calor,
Me enseñaste a luchar frente al enemigo,
Estando unida a ti con el lazo del amor.
Soporté a gente murmuradora de mis actos,
Queriendo alejar tu corazón del mío,
¡Ellos que saben! de nuestro amor,
Que es como un fuego siempre encendido,
Mi refugio de los puritanos,
De censores enjuicios sin sentido,
Pues en mi mejilla tenía tus labios,
Tu sabio consejo en mi oído,
La fuerza de la razón como escudo,
Y en la noche tú abrazo infinito.

Mariluz

El paseante

El paseante
Desnuda ha quedado mi calle,
De aquel opulento hombre,
Que paseaba sus horas tristes,
En el atardecer por los bares.

Escondida su mirada y su palabra,
Un día me saludó con lágrimas escapadas,
Le vi temblar su mano seca,
El alcohol le comía su existencia.

Se sentaba en un banco siempre solo,
Nadie se atrevía a poner una mano en su hombro,
Ninguna palabra dulce escucharon sus oídos,
La gente huye cuando les espantan los harapos.

Mientras un ser humano languidece,
Necesitado de ayuda por no haber tenido suerte,
Nadie en el barrio se molestó en saber,
Cómo era realmente.

Yo me fijé un día dando pan a las palomas,
Y en un frió atardecer se quitó la bufanda,
Envolviendo a una perra herida con ternura,
Un coche huía pero este hombre curó sus heridas.

Hace una semana por las tardes no le tropiezo,
Brindarle quisiera ahora mi abrazo inmenso,
Preguntarle tantas cosas que ya no puedo,
Que en mi corazón vivirá su recuerdo.

Has dejado frío un banco solitario,
Se sientan en tu lugar hojas secas de enero,
Heladas por la ausencia y el viento,
Y veo tu corazón herido en el alto cielo.

Viejo y distinguido señor opulento,
Ya no te veré por los bares cenicientos,
Ni cruzar el semáforo tras las cortinas de mi cuarto,
Un hada hermosa te ha llevado por siempre a su lado.
Mariluz

Regresar


Vuelven las aves viajeras,
Vienen las espumas de la mar,
Llega el ciego cansado de andar,
Regresa con su compañera soledad.

Arriba la mar con furia encrespada,
Acompañada de nubes de agua encendidas,
Vapores marinos emergen del agua,
Todo vuelve a la playa desierta vespertina.

Pájaros que retornan sin cesar,
Mudando el paisaje pero no la mar,
El pescador amarra su bote en la orilla,
Alegre torna al hogar por su pesca recogida.

Juntos andamos tú y yo la senda,
Decorada de perfecta harmonía,
Tu mano tibia calentará la mía fría,
Retomando tu pasión encendida.

Porque no soy viento, que soy tu vida,
Tampoco lágrimas soy sonrisas,
Ni tiempo amargo si de alegrías,
Soy para ti la palabra dulce repetida.

Nuestros pasos tienen la misma meta,
Al final de la senda miraremos atrás,
Borraremos las huellas marcadas de rutinas,
Reanudando el amor como el primer día.

Mariluz

Poema a Castilla


En los cielos abiertos de Castilla,
Donde el azul es transparencia,
Y el dorado es alegría,
Donde las nubes pasan y no anidan,
Se oye un cantar sublime en la estepa,
De tonos ocres de pinceladas opalinas,
Airosos asoman los tallos de las espigas,
Y se ríen airosas sus aguas cristalinas,
Alguien va cantando una rima,
En labios de nácar de labriega,
Que cantando aún en la lejanía,
Sus ecos repican en la ancha estepa,
Mientras el sol va declinándose por arriba,
La luna se muestra asomando su cara risueña,
Poniendo su luz en la amarilla tierra,
Escondiendo su oro porque no es de ella,
Más llega el alba al son de cascabeles de vida,
Amanece el sol teñido de aurora perla,
La labriega vuelve con su azada a la espalda,
Cada mañana canta su poema a la tierra de Castilla.

Mariluz

El último día

Están mis ojos perfilados,
Mirando la inmensidad de la bahía,
Voy a decir adiós al trabajo,
Este es mi último día,
Miro las gaviotas presas en el viento,
Trémulas del aire volar al viento viajeras,
Ellas están libres de sentimientos,
Pero mis recuerdos duelen en el alma,
En un corazón sublime de agradecimiento,
Por seguir viendo esas sonrisas desde una cama,
De aquel que llamaba en las noches de sufrimiento,
Y eran mi regalo sus miradas de esperanza,
Habían ganado la batalla para seguir viviendo,
No queda nada ensombrecido en mi memoria,
Si me tropiezan en la calle son abrazos con halagos,
Yo les miro a los ojos y veo el triunfo de la vida,
Impredeciblemente estoy ahora al otro lado,
Más nadie sabe del llorar de mi mirada,
Cuando recojo de la taquilla trozos queridos,
Mis manos acarician el uniforme de horas de fatigas,
En la bolsa guardo una dedicatoria en una foto,
De un paciente que no consiguió conmigo una cita,
Miro atrás el quirófano aspiro el aroma del pasillo,
Más llegan los compañeros con fiesta fingida,
Jubilosos me cubren alegres de abrazos atrevidos,
Pasan rápidos los años parece que es mi primer día,
Ahora me toca ganar la batalla y seguir la ruta del camino.

Mariluz