Quédate

rosa y vela
Deja mi poesía volar, quédate en silencio a mi lado,
Eterna viajera del alma, que te va a contar mis miedos,
Escucha mi palabra y entenderás mi pensamiento,
Sabrás las probadas mieles de mis caprichos de fuego,
Fantasías que no entiendes, todos mis misterios,
Porque tantas veces en las noches me pierdo
En tus incumplidos inconfesables deseos,
Porque de mi te olvidas del cariño y solo queda tu sueño,
Y aún así con tus reproches y lamentos me sigues deseando,
Pues los dos sentimos un amor enfermo,
Nos entregamos demasiado, con dolor insatisfecho,
En esas noches de lujuria, de pasión y de tormento,
De lágrimas de amor, de frenesí intenso,
Sin pedir perdón a los cielos, con miles de besos puestos,
Bebiéndonos palmo a palmo la piel de nuestros cuerpos,
Al calor de una cama con sábanas de sudor, amor y cantos,
Que saben de todos nuestros prohibidos secretos,
Pero aún así se está viniendo nuestro hogar al suelo,
Se escapa el amor compañero, le faltó el cariño
Y cuando vuelvas tus ojos, en cualquier momento,
Me verás siempre a mí cuando yo ya esté lejos,
Me iré pronto de tu lado porque me dejaste sin besos,
No pusiste ternura rompiendo pedazos a mi corazón,
Lloré en tantos momentos mientras tú ciego de pasión,
Me seguías queriendo, besándome, haciéndome el amor,
Sin importarte en que lugar estaban mis sentimientos,
Llegándonos al final agotados, vacíos y alejados
Cada vez más en las horas del tiempo,
Ahora estás por un momento en silencio,
Enciendes un cigarrillo, dices que has oído mis deseos,
Ya sabes ahora cuales eran mis misterios,
Ante tus incumplidos pensamientos y juramentos,
Que mañana se cumplirían, siempre creí en ellos,
Nunca llegó el día era todo incierto, así siguió el tiempo.
Cuanto era mi dolor en la locura de tus caprichos,
Aunque yo también puse toda mi pasión en ello,
Quería retener tu amor, que fuera eterno.
Siempre quise mi amor que hubieras amado
Mi dignidad en algún momento,
Pero ahora quédate corazón a mi lado,
No digas nada, calla y arrópame con tus besos,
Necesito tu adoración, entrégame tu tiempo,
Que no se la dirección, solo se que aún hoy te quiero,
Aún no se ha agotado mi resignación,
Deseo hoy amanecer entre el calor de tus besos,
Volar contigo, sentir tus caricias, no decir nunca adiós,
Déjalo para otro rato, de cualquier reloj que marque el tiempo,
Habrá lugar para que amanezca un día y mires a tu lado,
y en tu cama y en tu casa estarás de soledad cubierto,
Y yo ya estaré lejos en algún lugar incierto,
Escribiendo de los dos solo el viejo penoso recuerdo.

MariLuz

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