Fechas importantes a tener en cuenta en Diciembre.

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Estación de esquí Alto Campo en Cantabria España.

Cuento “Sacha en el bosque” Autora Mariluz Díez.

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“Sacha en el bosque”
Sacha despertó como todos los días lo venía haciendo a las siete de la mañana en su pequeña habitación en una cabaña del bosque del Amazonas donde vivía en compañía de sus padres y un hermanito muy pequeño, que necesitaba todas las horas disponibles de su mamá para cuidarlo.
Sacha oía como caían unas gotas de lluvia sobre su tejado de grandes hojas verdes y paja trigueña, se desperezó bostezando, se levantó a ver la fina lluvia que ya se retiraba, dando paso a unos rayos tímidos de sol que aparecían por allá en el norte, arriba de unos picos de las montañas lejanas y misteriosas que a veces parecían caras de dragones cuando las sombras caían al aparecer la noche. Y cuando eso ocurría, el miraba al Tucumán que a esas horas iba y venía sobre una rama de un Itahuba tratando de bailar algún rito desconocido moviendo sin parar su cabecita que miraba a los cuatro puntos cardinales y a Sacha le divertía.
Enfundado en una bata gorda de lana, tejida por su madre del pelo del rebaño que pastoreaba su padre, Sacha salió a la puerta de su casa, contemplando un maravilloso cielo azul y unos rayos de sol que iban tiñendo de amarillo luminoso cada vez más espacio de tierra y bosque. De pronto vislumbró un hermosísimo arco iris, corrió todo lo que podía con sus pies descalzos por tocar aquellos colores brillantes, a veces se tropezaba con el tronco de alguna palmera, se volvía a levantar ágil como un leopardo y volvía a correr hacia las luces de colorines que cada vez eran las fuertes y grandes, cuando por fin llegó cerca, vio que en la base del arco iris había unas escaleras blancas de nácar y Sacha decidió subir por ellas, deseaba llegar a la cumbre del arco, al llegar a media altura de todos los colores, notó que se desplazaba el arco iris y él, como si de un avión se tratara, y así era; en su viaje aéreo podía contemplar toda aquella tierra, las eras de su padre, los cultivos que tanto trabajaba para darlos de comer, asomaban los tallos verdes en la frondosidad de la selva húmeda, y como calvas estaban las pequeñas parcelas donde tenían las patatas, las cebollas, ajos, verduras, ahora todo eso quedaba lejos en su viaje aéreo, iba sobre la orilla del rio Amazonas, que largo que era, su vista se perdía tratando de averiguar su comienzo en la parte más septentrional de América del Sur, las balsas de los habitantes indígenas iban y venían a esa hora del pueblo, otros saliendo a pescar con sus grandes sombreros de paja, unos pájaros muy grandes los Tucanes revoloteaban cerca de la cabeza de Sacha, libres planeando se les veía felices, miró hacia abajo admirando la tierra hermosa americana, viendo a unos hombres con armas disparando al cielo y a la tierra, cayó un ave con un sonido lastimero por la herida causada por unos hombres ambiciosos que comerciaban con la venta de plumas en Europa, su vuelo fue cayendo en picado abajo sumergiéndose en las aguas del rio, Sacha no pudo contener una lágrima y apretó sus puños de rabia contenida. En pocos minutos la tierra no era ya amarilla se fue pintando de verde magenta.
Seguía subido en su arco iris, desplazándose en su vuelo encima de las tierras escondidas de la Guayana , encima de los bosques frondosos de toda clase de árboles gigantescos milenarios de cedros y Lajibos, de pedazos de selva salvaje, donde los animales campaban a sus anchas, el puma, el jaguar, los monos, algún ciervo, otros animales más pequeños salían y entraban en los troncos donde tenían sus guaridas con sus cachorros recién nacidos, todo era perfecto en armonía, unos se escondían para no ser devorados y algún despistado animal era cazado para una suculenta comida para sobrevivir y dar alimento a su manada, pero algo no encajaba allá abajo, un todo terreno aparcado llamaba poderosamente su atención, a pocos metros vio otra cuadrilla de hombres blancos con fusiles y escopetas y una red como las que llevaban los pescadores cuando salían al rio, que podrían estar haciendo se preguntaba Sacha? También las aves eran ahora de otra especie diferente, eran aves carroñeras, los buitres negros, Sacha pensó que aquello no iba algo bien, cuando de pronto oyó disparos que hicieron temblar a las copas verdes de los monumentales árboles, aquella cuadrilla de hombres armados arrastraban un puma muerto que intentaban subirlo al coche aparcado, aquel puma era hembra porque sus cachorrillos lloraban lastimosamente acurrucados al pié de una enorme piedra que salpicaba el agua del rio. Les habían robado a su mamita y eso no estaba nada bien, ni para los humanos ni para cualquier especie animal, como Sacha todos queremos a nuestras mamitas, que nos cuidan para que seamos unos mayores sanos, ayudando a la comunidad donde estemos para hacer la vida más cómoda y fácil con educación y estudios.
Sacha seguía su viaje triste subido en su arco iris conociendo la tierra, otras ciudades llegaban a sus ojos, ya no eran tan frondosos los verdes, había pocos árboles, el cielo no era tan azul, el aire era denso y costaba vislumbrar lo que había allá abajo, muchos coches, mucho ruido, altos edificios, la gente como hormigas se movían deprisa, no se miraban, no se saludaban, no se paraban unos con otros, algunos entraban en tiendas, otros salían cargados de paquetes, no veía el revolotear de aves, a Sacha le costaba respirar estaba cerca de la Ciudad grandota y como muchas así las cosas siempre van muy mal, para las personas y para el ambiente que necesitamos puro. Sacha ya quería bajar del Arco iris, no le gustaba aquella tierra, no se sentía bien, hacía mucho calor más que en su tierra selvática. Eso era lo que algún vecino contaba cuando llegaba de alguna ciudad que venía del progreso, Sacha ahora ya no lo creería, no era progreso, el progreso hace humanidad, hace que nos preocupemos de los demás, de tenderles manos cuando lo necesiten, así se dio cuenta que el progreso era respetar los bosques, sus ríos, sus árboles, las aves, las especies de animales, sin ruidos estridentes que alteren sus comportamientos, porque todo lo que nos brinda eso es lo que nos vale para sobrevivir con salud toda la humanidad. Sacha se hizo a si mismo una promesa, ser como su padre, cuidar del rebaño que le daría lana para el frío y dinero para comprar en el mercado lo que necesitaban en la mesa cada día, dejando un poco para algún vecino enfermo que no pudiese labrar la tierra o cuidar del rebaño, compartiendo con algún vecino que por ser pescador necesitase productos de huerta, haciendo trueque a cambio de algún pescado darle productos de su huerta. También pensó en los árboles, que con inteligencia en sus podas les brindaba madera de sus cabañas siempre talando lo justo. También pensó en la pureza de las aguas de los ríos y mares, no tirando desperdicios que sería mortal para sus moradores, los pececillos.
Así llegó Sacha otra vez a su poblado, encima del arco iris, donde ya se iban diluyendo sus colores porque el sol pedía su paso para él solo, dejando el color de la alegría el amarillo el que da energía y calorcito cuando hace bien de frio: Sacha respiraba un aire puro que le aportaba felicidad, ya que el Amazonas es un pulmón de oxígeno para respirar bien el resto del mundo y lo más apreciado por Sacha es su pequeño trozo de tierra natal, ya que todos se saludaban y perdían sus minutos en conversar y atender a sus vecinos.
Sacha se despidió de su multicolor vuelo, entró en casa donde le esperaban unos primos y salieron a los columpios a jugar cogiendo unas ramas caídas en la ribera, regalo de los árboles que ya no las necesitaban y con sus canicas, eran los niños más felices del universo. Sacha les contó su mágico vuelo cuando se sentaron realmente cansados de jugar al mediodía y esa noche sus primos vieron en su sueños muchas aves en danza por los cielos.
Mariluz Díez

Pueblos Medievales de España.

Mariluz Díez RADIO Solo Música

Bailarinas

Estimados amigos lectores, he creado una radio con una selección musical que cada mes iré cambiando los ritmos, empezamos con Blues, música instrumental, flamenco y el cantante Guy Qrequie que además de cantar muy bien es colega de las letras. Esperando os guste, os mando un musical abrazo que llegue a todos los rincones del planeta. Con mi afecto de siempre Mariluz Díez.

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Bailamos

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Flamenca

Nuevo libro en el que incluyen una poesía de mi autoría.

Comparto con mis queridos lectores la sorpresa donde me incluyen una poesía mía en este nuevo libro del periodista y escritor Mexicano Mario Luis Altúzar Suárez, de venta en amazón.

 

“La puerta abierta” Autora Graciela María Casartelli. Declamador Pepe Del Saz Orozco. Música John Sokoloff